La delicada danza entre Estados Unidos e Irán ha llegado a un punto crítico, con las declaraciones del presidente Trump creando ondas en los mercados energéticos globales y los activos de refugio. Si bien la retórica sugiere un avance inminente, la realidad sobre el terreno apunta a una negociación compleja plagada de demandas contrapuestas y desconfianza arraigada. Este análisis sintetiza inteligencia de 14 fuentes en cuatro idiomas –turco, inglés, árabe y español– para diseccionar las implicaciones del actual enfrentamiento, centrándose en el Estrecho de Ormuz, las ambiciones nucleares de Irán y su impacto tangible en los precios del petróleo, el oro y las primas de riesgo geopolítico más amplias. Examinamos los ecos históricos de crisis pasadas, las reacciones inmediatas del mercado y trazamos un curso estratégico a través del actual torbellino de incertidumbre.

1. El Ultimátum de Trump: Una Negociación de Alto Riesgo sobre Ormuz y las Ambiciones Nucleares

Las últimas declaraciones del presidente de EE. UU., Donald Trump, difundidas a través de su cuenta de Truth Social y corroboradas por múltiples medios de comunicación, revelan un conjunto de demandas claras dirigidas a Teherán. Trump ha declarado que Irán debe aceptar inequívocamente que "nunca tendrá un arma nuclear o una bomba". Simultáneamente, ha emitido un ultimátum no negociable con respecto al Estrecho de Ormuz, insistiendo en que "debe estar abierto de inmediato, sin peajes", y que cualquier mina presente "será eliminada". Estas declaraciones, realizadas tras una larga reunión en la Sala de Situación de la Casa Blanca con su equipo de seguridad nacional, señalan un endurecimiento de la postura estadounidense, incluso cuando la perspectiva de un acuerdo formal pende precariamente en el equilibrio.

La prensa turca, en particular, ha amplificado las declaraciones de Trump, con múltiples reportajes de Milliyet Ekonomi destacando la urgencia con la que el Presidente parece estar abordando una decisión final. Las fuentes [1], [2], [3], [6], [8], [9] y [10] se hacen eco del mensaje central: Trump está a punto de tomar una "decisión final" sobre un posible acuerdo, enfatizando la prohibición nuclear y la reapertura inmediata de la vital vía fluvial. La insistencia en el "tráfico marítimo ilimitado en ambas direcciones" y la eliminación de minas subraya la importancia estratégica que EE. UU. otorga al paso sin trabas a través del punto de estrangulamiento del Golfo Pérsico.

Sin embargo, la narrativa que emerge de otras fuentes, particularmente ForexLive, pinta un cuadro de un resultado más complejo y menos decisivo. La fuente [4] afirma explícitamente que Trump "no llegó a una decisión final sobre un Memorando de Entendimiento (MoU) con Irán" después de la reunión de casi dos horas. Esto sugiere que, si bien el Presidente puede haber delineado sus términos, las deliberaciones internas están en curso y un acuerdo concreto sigue siendo esquivo. Esta ambigüedad interna se ve agravada por las declaraciones de funcionarios iraníes. Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, ha declarado que "Hasta ahora no se ha finalizado ningún acuerdo con Estados Unidos" [5]. Baghaei enfatizó que el enfoque de Irán está en "poner fin a la guerra" y no en negociar su programa nuclear en este momento, rechazando las especulaciones sobre un avance inminente.

Para complicar aún más la situación, fuentes informadas citadas por la Fars News de Irán han rechazado las afirmaciones de Trump como una "mezcla de verdad y falsedad" y un intento de "retratar una victoria fabricada" [7]. Estas fuentes indican que, si bien un borrador de acuerdo bajo un marco de "compromiso a cambio de compromiso" se encuentra en sus etapas finales de aprobación dentro de Irán, no se ha tomado ninguna decisión final. Esto crea una dualidad: declaraciones estadounidenses de acción decisiva frente a afirmaciones iraníes de procesos en curso y no finalizados, y negaciones directas de ciertas afirmaciones estadounidenses. Este flujo de información contradictorio es una receta clásica para la volatilidad del mercado, ya que los operadores intentan reconciliar narrativas divergentes.

2. El Estrecho de Ormuz: Un Punto Crítico Persistente para el Suministro Energético Global

El Estrecho de Ormuz, una estrecha vía fluvial que conecta el Golfo Pérsico con el océano abierto, no es simplemente una característica geográfica; es una arteria vital para los flujos energéticos globales y una fuente perenne de tensión geopolítica. Aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial y una porción significativa de gas natural licuado (GNL) transitan diariamente por este punto de estrangulamiento. Su importancia estratégica quedó claramente demostrada durante el reciente conflicto, cuando Irán cerró efectivamente el estrecho, provocando un aumento drástico en los precios mundiales del petróleo.

Los datos actuales del mercado reflejan este riesgo persistente. El crudo BRENT cotiza a $95.16 por barril, con una caída del 2.17% en el día, y el WTI se sitúa en $90.24 por barril, con una caída del 1.69%. Si bien estas caídas sugieren un cierto alivio de los temores inmediatos, los niveles en sí mismos siguen siendo elevados, un testimonio de las preocupaciones subyacentes sobre el suministro. El rango de negociación del día para BRENT ($94.29 - $99.64) y WTI ($89.72 - $94.93) indica una volatilidad intradía significativa, lo que subraya la sensibilidad del mercado a cualquier noticia procedente de la región.

La fuente árabe, Al Arabi Al Jadeed, proporciona un contexto crucial sobre el terreno, informando que "casi una cuarta parte de los gigantescos petroleros varados en el Golfo desde el estallido de la guerra en la región han logrado salir gradualmente y en silencio a través del Estrecho de Ormuz, a pesar de los continuos riesgos de seguridad y las interrupciones de la navegación" [11]. Esto implica que, si bien el estrecho está técnicamente operativo, la prima de riesgo incorporada en los precios del petróleo es sustancial. El informe señala que 29 de 109 grandes petroleros han transitado el estrecho desde su cierre efectivo el 28 de febrero. Aunque estos volúmenes son una fracción de lo que queda atrapado, el mercado mundial ha absorbido rápidamente estos envíos salientes, con una disminución de los inventarios. Esto sugiere que cualquier interrupción sostenida o incluso una amenaza percibida al paso por Ormuz continuará ejerciendo presión al alza sobre los precios de la energía.

El Financiero de México refuerza este punto, destacando el ultimátum de Trump que exige específicamente que "Irán no puede imponer peajes en el Estrecho de Ormuz y que tendrá que retirar todas las minas de esta vital ruta marítima en 30 días" [14]. Esto se hace eco de las declaraciones de Trump y enfatiza las implicaciones económicas de cualquier tarifa de tránsito u operación de minado. El cierre del estrecho durante la guerra, como señala El Financiero, "envió los precios mundiales del petróleo a las nubes". Los elevados precios actuales son un legado directo de esa interrupción, y cualquier amenaza renovada al paso inevitablemente reintroducirá esa volatilidad. El gran volumen de petróleo que transita por Ormuz significa que incluso las interrupciones menores pueden tener impactos desproporcionados en la oferta mundial y, en consecuencia, en la inflación y el crecimiento económico en todo el mundo. Esta dinámica es un factor de fondo constante para los bancos centrales y los responsables políticos, que influye en sus decisiones sobre tipos de interés y estímulos económicos.

3. El Ascenso del Oro: Un Refugio Tradicional en un Mar de Incertidumbre

A medida que las tensiones geopolíticas hierven y persiste la incertidumbre sobre un acuerdo entre EE. UU. e Irán, el metal precioso oro ha experimentado un notable repunte. El XAUUSD cotiza actualmente a $4,539.98, con un aumento del 1.71% en el día. Este repunte, dentro de un amplio rango de negociación de $4,366.61 a $4,516.52, sugiere que los inversores buscan activamente refugio en activos tradicionales de refugio seguro. El precio actual del oro se sitúa significativamente por encima de sus promedios históricos, lo que refleja una sensación generalizada de inquietud en el panorama financiero y geopolítico mundial.

La caída simultánea en el Índice del Dólar (DXY), que ha bajado un 0.41% a 98.61, apoya aún más la narrativa de una huida hacia la seguridad, ya que un dólar más débil a menudo se correlaciona con precios del oro más altos. Al mismo tiempo, el yen japonés ha experimentado cierto movimiento frente al dólar, con el USDJPY cotizando a 159.264, con una caída del 0.1%. Este ligero debilitamiento del yen, aunque no dramático, podría indicar una disminución marginal en la apetencia por el riesgo, aunque el nivel general del USDJPY sigue siendo elevado, lo que sugiere que las preocupaciones económicas globales más amplias podrían estar superando los flujos de refugio puro hacia el yen. El euro, por otro lado, ha mostrado fortaleza frente al dólar, con el EURUSD subiendo un 0.31% a 1.1660, lo que indica un sentimiento más generalizado de "risk-on" en otros pares de divisas importantes que contrasta con el repunte del oro.

La divergencia en estas clases de activos –oro al alza, dólar ligeramente a la baja y movimientos mixtos de divisas– pone de manifiesto las complejas motivaciones de los participantes del mercado. Si bien la perspectiva de una desescalada en Oriente Medio podría teóricamente reducir la demanda de refugio por oro, la falta de una resolución definitiva y la continua fricción entre EE. UU. e Irán proporcionan un impulso suficiente para su actual trayectoria ascendente. Además, las preocupaciones subyacentes sobre la inflación, que han impulsado significativamente los precios del oro en los últimos años, siguen siendo un factor potente. Cualquier interrupción en el suministro de energía, como se discutió anteriormente, se traduce directamente en expectativas de inflación, lo que refuerza aún más el atractivo del oro como cobertura contra la inflación. El precedente histórico, desde las crisis del petróleo de la década de 1970 hasta la crisis financiera de 2008, ha demostrado consistentemente que el oro actúa como un barómetro del riesgo sistémico, y su actual ascenso no es una excepción.

4. Paralelos Históricos: Lecciones de Crisis Pasadas en el Golfo Pérsico

El actual enfrentamiento evoca períodos históricos de intensa fricción geopolítica centrada en el Golfo Pérsico y sus vitales vías fluviales. Los paralelismos más pertinentes se pueden trazar a partir de la guerra Irán-Irak (1980-1988), las guerras de petroleros dentro del Estrecho de Ormuz y las numerosas crisis que han puntuado las relaciones entre EE. UU. e Irán desde la revolución de 1979. Durante la guerra Irán-Irak, ambos bandos atacaron la marina mercante, lo que provocó interrupciones significativas, acciones navales de represalia por parte de EE. UU. (Operación Mantis Religiosa) y un aumento sustancial de las primas de seguro de riesgo de guerra, que se tradujo en precios del petróleo más altos. El temor a la escalada y al enfrentamiento directo entre las principales potencias era un espectro constante, al igual que el actual entorno de riesgo elevado.

La invasión de Irak en 2003 y sus secuelas también crearon una inestabilidad regional significativa, afectando a los mercados petroleros. Aunque no involucró directamente a Irán en un conflicto a gran escala, el aumento de la presencia militar y las crecientes tensiones en territorios vecinos contribuyeron a la volatilidad de los precios del petróleo. Más recientemente, el período entre 2018 y 2023 vio una escalada significativa de las tensiones, incluidos ataques a petroleros e instalaciones en la región, a menudo atribuidos a Irán o sus representantes. Estos incidentes provocaron consistentemente picos agudos, aunque a menudo temporales, en los precios del BRENT y el WTI. Por ejemplo, los ataques de drones y misiles en septiembre de 2019 contra las instalaciones de Saudi Aramco, que redujeron a la mitad su producción, hicieron que los precios del crudo se dispararan casi un 20% en un solo día. Si bien la situación actual implica negociaciones en lugar de ataques directos, la amenaza subyacente de interrupción sigue siendo potente.

La crisis financiera mundial de 2008, aunque principalmente un evento monetario y financiero, demostró cuán interconectados están los mercados globales. La posterior recuperación y la búsqueda de la flexibilización cuantitativa por parte de los principales bancos centrales influyeron indirectamente en los precios de las materias primas, incluido el petróleo, a medida que la liquidez inundaba el sistema. Sin embargo, la situación actual es fundamentalmente diferente, arraigada en el riesgo de suministro geopolítico en lugar de solo en la política macroeconómica. Los elevados precios actuales del BRENT y el WTI, que rondan los $90 por barril, son indicativos de un mercado que ha tenido en cuenta un riesgo geopolítico significativo. Esto es distinto de los picos de precios observados durante las fases iniciales de la pandemia de COVID-19, que fueron impulsados por el colapso de la demanda, o los aumentos de precios en 2022, que fueron en gran medida una consecuencia de la guerra en Ucrania. La dinámica actual se alinea más estrechamente con la "prima de miedo" que históricamente ha acompañado a las crecientes tensiones en el Golfo Pérsico. El gran volumen de petróleo que debe pasar por Ormuz significa que cualquier amenaza percibida, ya sea por minas, bloqueos navales o conflicto directo, continuará ejerciendo presión al alza sobre los precios, una lección aprendida repetidamente desde la década de 1970.

5. Reacciones del Mercado e Interconexión: Más Allá de la Energía

La actual situación geopolítica no se limita a los precios del petróleo; sus tentáculos se extienden a través de múltiples clases de activos y geografías. La reacción inmediata del mercado a las señales mixtas de Washington y Teherán ha sido pronunciada. Los puntos de referencia del crudo BRENT y WTI han experimentado caídas hoy, BRENT a $95.16 y WTI a $90.24, lo que sugiere que el mercado podría estar valorando un escenario en el que se evite una escalada inmediata, o quizás que el acuerdo propuesto, aunque frágil, evite un conflicto a gran escala. Sin embargo, el hecho de que estos precios sigan siendo elevados, con BRENT habiendo cotizado hasta $99.64 y WTI $94.93 hoy, indica una preocupación subyacente persistente.

El repunte del XAUUSD a $4,539.98 es una clara señal de aversión al riesgo. Este aumento, junto con el retroceso del DXY a 98.61, sugiere que el capital está fluyendo fuera de los activos denominados en dólares y hacia los metales preciosos. El modesto debilitamiento del USDJPY a 159.264, aunque no es una huida dramática hacia el yen, indica una ligera reducción en la apetencia global por el riesgo, ya que el yen a menudo se beneficia de tales cambios de sentimiento. Por el contrario, el EURUSD ha subido a 1.1660, lo que sugiere que los inversores pueden estar encontrando algo de valor en otros activos de refugio o de búsqueda de rendimiento, o simplemente reequilibrando fuera del dólar.

Las implicaciones se extienden más allá de estos mercados directos. Un período sostenido de altos precios del petróleo, derivado de las interrupciones en Ormuz, alimentaría inevitablemente la inflación a nivel mundial. Esto podría obligar a los bancos centrales, que han estado avanzando cautelosamente hacia la normalización de los tipos de interés, a reconsiderar sus trayectorias de política monetaria. Por ejemplo, si la inflación resulta ser más persistente de lo previsto, la Reserva Federal podría necesitar retrasar los recortes de tipos, lo que podría respaldar al dólar a medio plazo, o incluso subir los tipos si la situación se deteriora gravemente. Esto tendría efectos en cascada en las acciones mundiales, como el SP500 y el Nasdaq100, que son sensibles a las expectativas de tipos de interés. Un período prolongado de incertidumbre geopolítica y altos costes energéticos también podría mermar la confianza de los consumidores y las empresas, afectando a las previsiones de crecimiento económico para las principales economías como la Eurozona y EE. UU.

Además, la atención al programa nuclear de Irán tiene paralelismos históricos con los desafíos que enfrenta Corea del Norte. La respuesta de la comunidad internacional a la proliferación nuclear, o la amenaza percibida de la misma, ha influido consistentemente en el sentimiento de riesgo global y la demanda de activos seguros. La situación actual, con Trump confrontando directamente las ambiciones nucleares de Irán, añade otra capa de complejidad a la dinámica de la seguridad mundial. La interconexión de estos mercados significa que una resolución, o de hecho una mayor escalada, en el Golfo Pérsico tendrá efectos en cascada, influyendo en todo, desde las valoraciones de las divisas hasta los precios de las materias primas y el rendimiento de los mercados bursátiles en todos los continentes. La acción actual del mercado –oro al alza, petróleo a la baja desde máximos intradía y un dólar más débil– es un reflejo directo de esta compleja interacción de riesgo, preocupaciones sobre el suministro y consideraciones de política monetaria.

6. Posicionamiento Estratégico: Cobertura contra la Incertidumbre de Ormuz y la Volatilidad del Oro

El entorno actual presenta un complejo panorama de riesgo-recompensa, caracterizado por señales contradictorias y un riesgo geopolítico significativo implícito. El elevado precio del BRENT a $95.16 y el WTI a $90.24, junto con el XAUUSD cotizando a $4,539.98, indica que los mercados están valorando una incertidumbre sustancial. Dado el potencial de cambios rápidos en el sentimiento basados en los desarrollos diplomáticos entre EE. UU. e Irán, se justifica un enfoque estratégico centrado en la cobertura y las jugadas tácticas.

Escenario Base: Desescalada Tensada y Normalización Gradual de Ormuz

Este escenario asume un período de negociaciones prolongadas, caracterizado por posturas públicas y concesiones privadas, que finalmente conducen a una relajación de las tensiones de facto, pero no necesariamente formal. Irán no cierra unilateralmente el Estrecho de Ormuz y EE. UU. se abstiene de una intervención militar directa. Si bien la amenaza inmediata de conflicto disminuye, la prima de riesgo del petróleo se mantiene elevada debido a la posibilidad persistente de fricciones renovadas. El oro continúa beneficiándose de esta incertidumbre persistente y de su papel como cobertura contra la inflación, pudiendo probar niveles más altos si la inflación resulta ser persistente.

Posicionamiento Estratégico: Corto USDJPY: Con el USDJPY actualmente en 159.264, el escenario base sugiere que cualquier reducción del riesgo global inmediato, junto con posibles cambios en la política del Banco de Japón, podría llevar a una apreciación del yen. Entrada objetivo en retrocesos hacia 159.000, con un objetivo de 150.000 en un horizonte de 1-3 meses. Stop loss en 162.500.
Largo XAUUSD (Táctico): Dado el nivel de cotización actual de $4,539.98 y el riesgo geopolítico persistente, una posición larga táctica en oro sigue siendo atractiva. Considere añadir a las posiciones existentes en caídas hacia $4,400, con un objetivo de $4,800 en 1-2 meses, supeditado a la continua ambigüedad diplomática.
Neutro a Ligeramente Bajista en Energía (Intradía/Corto Plazo): Si bien los riesgos de suministro son altos, la caída de hoy en el BRENT desde su máximo sugiere algunas tomas de beneficios. Para la perspectiva inmediata de 1-4 semanas, considere operar en los mercados energéticos centrándose en la volatilidad intradía, evitando posiciones largas directas hasta que surja claridad. Una ruptura confirmada por debajo de $92.00 para el BRENT podría indicar un cambio bajista a corto plazo, con un objetivo potencial de $88.00.

Escenario 2: Escalada y Cierre del Estrecho

Este escenario prevé un colapso en las negociaciones, lo que lleva a enfrentamientos militares directos o a un cierre deliberado del Estrecho de Ormuz por parte de Irán. Esto desencadenaría un shock significativo en el suministro del mercado energético mundial.

Posicionamiento Estratégico: Largo Agresivo en BRENT/WTI: Un cierre de Ormuz probablemente enviaría los precios del petróleo al alza, superando potencialmente los $120 por barril para el BRENT. Iniciar posiciones largas ante cualquier señal de cierre confirmado, con un objetivo de $110-$120 para el BRENT, con un stop loss por debajo de $95.00.
Largo Agresivo en XAUUSD: El oro actuaría como un refugio principal. Objetivo de entrada ante cualquier escalada geopolítica significativa, apuntando a $5,000 en cuestión de semanas.
Corto EURUSD: El aumento del riesgo global y las posibles presiones estanflacionarias probablemente llevarían a una huida hacia el dólar. Objetivos de entrada en corto en repuntes hacia 1.1700, apuntando a 1.1200 en un período de 1-2 meses.
Corto SP500/Nasdaq100: Un shock geopolítico importante que afecte el suministro de energía perjudicaría gravemente las perspectivas de crecimiento global y los beneficios corporativos, lo que llevaría a caídas significativas en los mercados bursátiles.

Escenario 3: Desescalada Rápida y Finalización del Acuerdo

Este escenario asume un acuerdo rápido e inesperado, posiblemente impulsado por presiones externas o un cambio de política significativo. Esto conduciría a una rápida liquidación de la prima de riesgo geopolítico en los mercados energéticos y a una venta de activos de refugio como el oro.

Posicionamiento Estratégico: Corto XAUUSD: Un acuerdo de paz definitivo eliminaría el principal motor del reciente repunte del oro. Objetivos de entrada en corto ante cualquier debilidad por debajo de $4,400, apuntando a $4,000 en 1-2 meses.
Largo BRENT/WTI (con confirmación): Un acuerdo confirmado que garantice el paso por Ormuz vería una fuerte caída en los precios del petróleo. Objetivos de entrada tras la confirmación del acuerdo, apuntando a $85 para el BRENT, con un stop loss por encima de $95.00.
Largo EURUSD: La reducción del riesgo geopolítico y una posible estabilización del crecimiento mundial podrían hacer que el EURUSD repunte. Objetivos de entrada en caídas hacia 1.1550, apuntando a 1.1800 en 1-3 meses.
Largo SP500/Nasdaq100: Los mercados probablemente reaccionarían positivamente a una resolución, lo que llevaría a un repunte generalizado de "risk-on".

Matriz de Escenarios

EscenarioProbabilidadDescripciónImpactos Clave
Caso Base: Desescalada Tensada60%Negociaciones prolongadas y de alto riesgo con posturas públicas. Una relajación de las tensiones de facto, pero no necesariamente formal. Evitación de conflictos inmediatos, pero persiste la prima de riesgo.BRENT: $95-$105; WTI: $90-$100; XAUUSD: $4,500-$4,800; DXY: 98.0-99.0; USDJPY: 155-160; EURUSD: 1.1550-1.1750. Persisten las preocupaciones inflacionarias.
Escenario 2: Escalada y Cierre del Estrecho25%Colapso de las negociaciones que conduce a enfrentamientos militares directos o a un cierre deliberado del Estrecho de Ormuz por parte de Irán. Shock significativo en el suministro mundial.BRENT: $110+; WTI: $105+; XAUUSD: $4,800+; DXY: 100+; USDJPY: 160+; EURUSD: 1.1200-. Corto en acciones (SP500, Nasdaq100). Inflación mundial severa.
Escenario 3: Desescalada Rápida y Acuerdo15%Acuerdo rápido e inesperado entre EE. UU. e Irán, que conduce a una desescalada inmediata y a una normalización completa del paso por Ormuz.BRENT: $85-$90; WTI: $80-$85; XAUUSD: $4,000-$4,300; DXY: 97-98; USDJPY: 150-155; EURUSD: 1.1750-1.1900. Repunte de "risk-on" en acciones (SP500, Nasdaq100). Liquidación de la prima inflacionaria.

Preguntas Frecuentes

¿Qué señales específicas invalidarían el escenario base de una desescalada tensa para fin de año?

La invalidación del escenario base ocurriría si hay indicios claros de un conflicto militar inminente, como enfrentamientos navales confirmados en el Estrecho de Ormuz o una movilización militar iraní significativa, lo que llevaría a un rápido aumento del BRENT por encima de $110. Por el contrario, un acuerdo nuclear integral definitivo y anunciado públicamente, junto con el claro compromiso de Irán con el paso irrestricto por Ormuz y una caída significativa del XAUUSD por debajo de $4,300, también invalidarían el escenario base al señalar una resolución más rápida de lo esperado.

¿Qué tan rápido podrían reaccionar los precios del petróleo si se cerrara el Estrecho de Ormuz?

Un cierre deliberado del Estrecho de Ormuz probablemente desencadenaría un shock de precios inmediato y severo. Basándose en precedentes históricos y la sensibilidad actual del mercado a las interrupciones del suministro, el crudo BRENT podría aumentar entre un 15% y un 25% o más en las primeras sesiones de negociación, llevando potencialmente los precios muy por encima de los $110 por barril desde su nivel actual de $95.16. El WTI experimentaría un aumento similar y pronunciado. Esto se debería a compras de pánico y a la constatación de un déficit de suministro significativo, ya que se ve afectado aproximadamente el 20% del tránsito mundial de petróleo.

Más allá del petróleo y el oro, ¿qué otros mercados son más sensibles a las negociaciones entre EE. UU. e Irán?

El Índice del Dólar (DXY) y los principales pares de divisas como EURUSD y USDJPY son muy sensibles. Una desescalada podría ver al DXY debilitarse desde su nivel actual de 98.61 y al EURUSD fortalecerse desde 1.1660, mientras que el USDJPY podría caer desde 159.264. Por el contrario, una escalada probablemente impulsaría el dólar y debilitaría potencialmente las monedas de los mercados emergentes. Los mercados bursátiles, en particular el SP500 y el Nasdaq100, también son vulnerables; una resolución sería alcista, mientras que un conflicto sería bajista debido a las preocupaciones sobre la inflación y el crecimiento. El gas natural (NGAS), que actualmente cotiza a $3.13, también podría experimentar volatilidad si las tuberías regionales o la infraestructura de GNL se vieran indirectamente amenazadas.

¿Cuál es la probabilidad de que Irán exija y reciba tarifas de tránsito para el Estrecho de Ormuz, a pesar del ultimátum de Trump?

Si bien el ultimátum de Trump establece explícitamente que el Estrecho "debe estar abierto de inmediato, sin peajes", la probabilidad de que Irán intente aprovechar las tarifas de tránsito sigue siendo un factor de riesgo significativo dentro del escenario base, aunque no uno que conduzca a un conflicto total. Irán ha buscado históricamente concesiones financieras y ha impuesto restricciones o exigido pagos en el pasado. Si las negociaciones fracasan o Irán siente que tiene influencia, podría imponer sutilmente tarifas o retrasos, lo que provocaría volatilidad en el mercado en torno al precio de $95.16 del BRENT. Sin embargo, una implementación directa y abierta de peajes sin una aquiescencia significativa de EE. UU. probablemente empujaría la situación hacia el Escenario 2.