China dispara sus compras de GNL hasta máximos desde el estallido de la guerra en Irán
Un solo dato resume hasta qué punto se ha tensado el mercado mundial del gas. La media móvil de 30 días de las entregas de GNL hacia China escaló hasta 178.000 toneladas diarias, la lectura más alta desde los primeros días de febrero. El mayor importador del planeta está cargando deprisa, y el calendario no es casual.
Con la demanda de refrigeración acercándose a su punto álgido y olas de calor severas golpeando el norte de Asia, las grandes energéticas respaldadas por el Estado chino pasaron a un modo de compra agresivo. No están solas: los importadores privados de todo el país también elevaron su consumo. Todos compiten por tapar un agujero repentino y doloroso en el suministro, el que dejó Qatar.
Por qué el gas catarí desapareció del mercado
El origen de la interrupción está en la guerra en Irán. Una parte del GNL catarí que ya viajaba en buques cuando estallaron los combates sigue varada detrás del Estrecho de Ormuz, sin poder llegar a sus compradores. A los pocos días del inicio del conflicto, el Estado del Golfo detuvo la licuefacción en sus plantas y cortó de raíz la producción nueva.
La herida mayor llegó a mediados de marzo, cuando ataques con misiles iraníes impactaron el complejo de Ras Laffan, la mayor instalación de GNL del mundo. Los daños fueron tan graves que QatarEnergy declaró fuerza mayor sobre sus entregas y advirtió que las reparaciones completas podrían prolongarse durante cinco años. No hablamos de un trimestre de producción perdida, sino de hasta media década de suministro restringido desde uno de los exportadores más relevantes del planeta.
Cómo está rellenando China el hueco
Para reemplazar los volúmenes cataríes ausentes, los importadores chinos aumentaron su ritmo hasta tomar entre 7 y 10 cargamentos al mes, según operadores que siguen los flujos. Las compras se intensificaron hacia mediados de abril, y ese ritmo elevado se ha mantenido firme desde entonces en lugar de aflojar.
Aquí está la tensión que conviene observar con calma. El mismo calor que dispara el apetito chino por el gas llega justo cuando el suministro de Oriente Medio se ha adelgazado. Dos presiones empujando en la misma dirección, en el mismo instante.
La competencia entre Asia y Europa por cada cargamento disponible ya se nota con claridad en los precios.
Lo que vigila el dinero institucional
La verdadera historia no es que China compre más. Es quién pierde cuando China gana. Asia lleva semanas pujando por encima de Europa por los buques disponibles, y esa rivalidad se traslada al tablero de precios. Tanto el GNL asiático como el gas de referencia europeo subieron desde que comenzó la guerra en Irán, porque la desaparición del flujo catarí convirtió la búsqueda de alternativas en una carrera contrarreloj.
Europa es el lado frágil de esta operación. El continente cerró la temporada de calefacción con los almacenamientos en mínimos de varios años, y ahora compite por rellenarlos frente a un mercado asiático dispuesto a pagar más. Para quien opera, eso dibuja una lista de vigilancia bastante nítida:
- Gas europeo (TTF): presión al alza, ya que la temporada de reinyección choca con los cargamentos desviados hacia Asia.
- GNL asiático (JKM): la prima que hoy arrastra los buques metaneros hacia el este.
- Energéticas y utilities: riesgo de estrechamiento de márgenes allí donde el coste del gas sube más rápido de lo que permiten las tarifas reguladas.
- Activos sensibles a la inflación: un gas persistentemente caro puede filtrarse a los datos generales de inflación y mover las expectativas de tipos.
El escenario de corto plazo favorece una estrechez continuada mientras la demanda de refrigeración toca techo. La pregunta de medio plazo es si Europa logrará asegurar volumen suficiente para reconstruir sus inventarios vacíos antes del próximo invierno, con unas reparaciones en Qatar que se miden en años y no en meses. Si China sigue absorbiendo 7 a 10 cargamentos mensuales, el apretón sobre los compradores europeos podría endurecerse mucho más allá del verano. Conviene seguir los ritmos de inyección en almacenamiento, el diferencial JKM-TTF y cualquier señal sobre el calendario de reparación de Ras Laffan. Esos tres puntos dirán hacia dónde va este mercado.
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