El petróleo se desploma tras el alto el fuego entre Israel y Líbano - Energía | PriceONN
El crudo cayó con fuerza el miércoles después de que Israel y Líbano anunciaran un alto el fuego, mientras crece el optimismo sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán. El movimiento borró parte de las ganancias de las tres sesiones previas.

Un solo titular bastó para recortar un 3,12% del precio del petróleo en una única sesión. Esa clase de movimiento es la que persiguen y temen por igual quienes operan en el mercado, y llegó el miércoles en el instante en que el alto el fuego entre Israel y Líbano cruzó los teletipos. El WTI con entrega en julio se intercambiaba en 93,02 dólares por barril, con una caída de 3,00 dólares en la jornada. El descenso devoró una porción nada menor de las ganancias acumuladas en las tres sesiones anteriores, justo cuando el mercado empezó a descontar un Oriente Próximo más calmado.

La tregua que rompió el rally

El punto de inflexión se gestó un día antes en Washington. Después de una cuarta ronda de conversaciones con mediación estadounidense, Israel y Líbano emitieron un comunicado conjunto que confirmaba el compromiso de ambas partes para detener las hostilidades. Los dos gobiernos añadieron que el rumbo de su relación quedaría exclusivamente en manos de sus respectivos liderazgos soberanos.

Pero hay condiciones de por medio. La tregua depende del cese total de los disparos por parte del grupo miliciano Hezbolá, junto con la retirada completa de sus combatientes del Sector Sur del Litani. A Líbano se le ha encomendado además crear zonas de seguridad piloto donde la facción respaldada por Irán quedaría vetada por completo. Los operadores recibieron la noticia con los brazos abiertos, apostando a que ahora estaba sobre la mesa un enfriamiento más rápido de las tensiones en Asia Occidental.

El problema de Ormuz sigue presente

Aquí está el matiz que la euforia pasó por alto. Desde que estalló el conflicto en el golfo el 28 de febrero, el Estrecho de Ormuz ha permanecido prácticamente cerrado. Meses de flujos bloqueados han dejado huella: los precios en surtidor en Estados Unidos rondan los 5 dólares por galón y la ansiedad inflacionaria crece día a día.

Durante su comparecencia ante el Congreso, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó que Irán había aceptado abrir negociaciones sobre su programa nuclear. Trazó, eso sí, una línea firme, rechazando cualquier alivio de sanciones ofrecido únicamente a cambio de reabrir Ormuz. Según Rubio, las conversaciones para descongelar los activos iraníes retenidos en el extranjero solo comenzarían una vez que Teherán aborde sus ambiciones nucleares.

La política sumó otra capa de tensión. Con el pulso prolongándose ya por cuarto mes, la Cámara de Representantes votó 215-208 para ordenar al presidente Donald Trump la retirada de las fuerzas estadounidenses apostadas cerca de Irán. Trump calificó la votación de antipatriótica, mientras que los expertos legales la desestimaron por considerarla en gran medida simbólica. La resolución pasa ahora al Senado, de mayoría republicana, y aun superando ambas cámaras se toparía probablemente con un veto presidencial o un desafío constitucional.

Desde la Casa Blanca, Trump adoptó un tono optimista y sugirió que un acuerdo con Irán podría concretarse en cuestión de días, prometiendo que Ormuz reabriría en el instante en que se firmara cualquier pacto.

El presidente insistió en mantener las negociaciones entre Washington y Teherán aisladas del expediente Israel-Líbano, pese a que Irán sostiene que ambos asuntos están atados. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, replicó que no se había logrado ningún avance tangible, aunque confirmó que los canales de comunicación con Washington siguen abiertos y que ambas partes están revisando los textos. Araghchi lanzó además una advertencia contundente: cualquier ataque israelí sobre Líbano podría reavivar una guerra a gran escala entre Estados Unidos e Irán.

Lo que vigila el dinero institucional

La pregunta que mueve a las mesas de operaciones ha cambiado de forma silenciosa. Ya no se trata solo de cuándo reabre Ormuz, sino de con qué rapidez los productores pueden devolver la producción a la normalidad. La compañía Kuwait Petroleum Company señaló que necesitaría entre seis y ocho semanas para recuperar siquiera el 70% de su producción habitual una vez despejado el estrecho, si bien las refinerías podrían volver a operar en dos o tres semanas. Ese desfase importa, porque una vía navegable reabierta no equivale a suministro inmediato.

Para quien opera, las réplicas entre activos son inmediatas. Conviene seguir al Brent en busca de confirmación de la misma operativa de distensión, y vigilar el USD/CAD, donde el dólar canadiense suele moverse al compás de los precios energéticos. El Índice del Dólar estadounidense, visto por última vez en 99,30 y más débil un 0,14%, se conecta directamente con unas expectativas de inflación que un crudo a la baja podría por fin enfriar.

El riesgo está claro. Los altos el fuego levantados sobre condiciones pueden desmoronarse rápido. Una sola violación en el Sector Sur del Litani o un estancamiento en la vía nuclear podría disparar de nuevo al crudo hacia sus máximos recientes. Por ahora el mercado se inclina hacia la paz, pero la estructura que sostiene ese equilibrio sigue siendo frágil, y esa tensión es precisamente lo que mantiene a los operadores de energía pegados a sus pantallas.

Hashtags
#PetroleoWTI #Brent #IsraelLibano #EstrechoDeOrmuz #MercadosEnergia #USDCAD #Geopolitica #PriceONN

Siga los mercados en tiempo real

Potencie sus decisiones de inversión con análisis de IA y datos en tiempo real.

Únete a nuestro canal de Telegram

Reciba noticias de mercado, análisis de IA y señales de trading al instante en Telegram.

Unirse al Canal