El petróleo vuelve a hablar y los grandes bancos centrales se preparan para subir tipos - Forex | PriceONN
La esperanza de una reapertura ordenada del Estrecho de Ormuz se desvaneció esta semana y el Brent regresó por encima de los USD 97. La Fed, el BCE y el Banco de Japón apuntan hacia un endurecimiento monetario sincronizado.

Cuando la diplomacia se atasca, el crudo toma la palabra

Basta una semana para dar la vuelta por completo al estado de ánimo de un mercado. La cauta confianza en que el Estrecho de Ormuz se reabriría sin sobresaltos se ha esfumado en silencio, y el gráfico de precios contó la historia antes que cualquier comunicado oficial. Tanto Washington como Teherán enfriaron la idea de que un acuerdo estuviera cerca, y los nuevos episodios militares, incluida actividad en Líbano, recordaron a los operadores lo frágil que sigue siendo el equilibrio.

¿El resultado? El Brent volvió a superar los USD 97. Nuestras últimas previsiones económicas, publicadas esta semana, descansan sobre una normalización lenta y gradual de los precios del crudo repartida a lo largo de varios años, en sintonía con lo que ya implica la curva de futuros. Dicho de forma sencilla, se asume que los cargamentos se abren paso poco a poco por el Estrecho sin que llegue pronto una solución de fondo. Los riesgos, claro está, apuntan en ambas direcciones.

Estados Unidos marcha a pleno rendimiento

Las cifras estadounidenses se inclinaron con claridad hacia el lado positivo. La encuesta ISM señaló un repunte de la producción manufacturera y una contratación más vigorosa, las ofertas de empleo batieron expectativas y la lectura privada de ADP registró 122.000 puestos creados en el sector privado en mayo. El dato que de verdad mueve las mesas de operaciones, sin embargo, aterriza el viernes: el informe oficial de empleo.

Por debajo de las estadísticas, la tecnología sigue cargando con el peso del crecimiento. La inversión ligada al sector tecnológico continúa impulsando a la economía en su conjunto, y esa fortaleza se refleja en la renta variable, donde los valores tecnológicos se niegan a enfriarse.

La política comercial añadió otro giro. El Tesoro estadounidense cerró su investigación de la Sección 301 sobre trabajo forzoso, que abarcó 60 economías, allanando el camino para sustituir los aranceles vigentes del 10% una vez que expiren el 24 de julio. Cabe esperar batallas judiciales. Y aquí se esconde un detalle que muchos pasan por alto: la recaudación arancelaria neta ronda hoy el cero, porque los ingresos entrantes quedan anulados por las devoluciones de derechos ya declarados ilegales. Eso vuelve la política fiscal más laxa de lo que pretendían los responsables, y refuerza nuestra tesis de que el próximo movimiento de la Fed será una subida, no un recorte.

Europa, atrapada en una pinza incómoda

Al otro lado del Atlántico, el cuadro es más enredado. La inflación de la zona euro escaló al 3,2% interanual en mayo, justo en línea con lo previsto, pero el dato que debería inquietar al BCE es el salto de la inflación de servicios al 3,5% desde el 3,0%. Esa aceleración corre más caliente de lo que pueden justificar factores de calendario como el momento de la Semana Santa.

La pésima primera lectura del PMI de servicios de mayo se revisó notablemente al alza, aunque el titular de 48,5 sigue señalando contracción. El banco central afronta así un dilema de manual: el crecimiento se ablanda mientras los precios empujan al alza, ambos enredados con un petróleo por encima de los supuestos de marzo. El BCE ha telegrafiado una subida de 25 puntos básicos en la reunión de la próxima semana, junto con proyecciones renovadas. Si vendrá otro incremento, y cuándo, queda en el aire.

Una ola global de endurecimiento

El testigo restrictivo va pasando de mano en mano por el mundo. En la Fed, Kevin Warsh preside su primera rueda de prensa tras haber cuestionado herramientas de orientación como el diagrama de puntos de las proyecciones del FOMC, que se actualiza precisamente en esta reunión. Las apuestas por una subida en otoño no dejan de crecer. También esperamos que el Banco de Japón eleve su tipo de referencia al 1%, un nivel no visto desde 1995, con halcones cada vez más ruidosos y un crecimiento salarial real que por fin ha entrado en terreno positivo.

Lo que vigila el dinero inteligente

Para los operadores, el hilo conductor es la energía filtrándose hacia las expectativas de tipos. Un Brent de nuevo sobre los USD 97 no es solo una historia de petróleo; está rediseñando cómo cada gran banco central plantea la lucha contra la inflación. Conviene tener estas conexiones en el radar:

  • USD/JPY: un movimiento del BoJ hacia el 1% podría estrangular un carry trade de larga data, sobre todo si los rendimientos estadounidenses titubean en torno al informe de empleo del viernes.
  • EUR: el dilema crecimiento frente a inflación del BCE deja a la divisa única expuesta a cualquier sorpresa de los datos.
  • Oro y rendimientos de bonos: un ciclo de subidas sincronizado presiona a ambos, aunque una inflación tenaz impulsada por el crudo puede mantener viva la demanda de refugio.
  • Acciones energéticas y activos ligados a la inflación: saldrían beneficiados si el riesgo de Ormuz se prolonga.

    La oportunidad reside en la brecha entre una zona euro que se debilita y una economía estadounidense que aún corre sobre el impulso tecnológico. ¿El riesgo? Un solo titular procedente del Estrecho puede revalorizar toda la curva de un día para otro. Posiciónese en consecuencia y vigile de cerca el viernes. El próximo Weekly Focus llega el 19 de junio.

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