¿Qué le depara a la economía canadiense tras el sorpasso del PIB previo al Día de Canadá?
Dinamismo Económico Canadiense y el Statu Quo Comercial
La reciente semana, acortada por la festividad del Día de Canadá, no estuvo exenta de movimientos significativos en los mercados financieros. Si bien el petróleo experimentó una caída notable desde principios de junio, impulsada por expectativas de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán y una mejora en el tránsito por el Estrecho de Ormuz, los rendimientos de los bonos canadienses mostraron una tendencia alcista durante la semana, aunque con una leve reversión al final, influenciada por las dinámicas del mercado estadounidense. En este contexto, el dólar canadiense se mantuvo estable frente al dólar estadounidense, rondando los 70 centavos, a pesar de una depreciación constante desde principios de mayo, presionada por el tono restrictivo del banco central de EE.UU.
La esperada disminución de los precios del petróleo es una noticia positiva para la contención de la inflación, y se reflejará en los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio. Sin embargo, no se descarta un repunte posterior tras la actual corrección, dado que las reservas globales se han reducido y la temporada de viajes de verano en EE.UU. está por comenzar. Aun así, las proyecciones actuales sugieren que los precios del crudo han superado su pico. Este escenario sería un alivio para el Banco de Canadá, aunque los responsables de la política monetaria fueron sorprendidos por el dinamismo del PIB mensual justo antes del feriado.
El Producto Interno Bruto (PIB) canadiense mostró una recuperación notable en abril, registrando un crecimiento del 0.5% mensual, la mayor expansión desde julio de 2025. Este impulso ayuda a disipar las conversaciones sobre una posible recesión. En el ámbito comercial, la fecha límite del 1 de julio para extender el acuerdo CUSMA (T-MEC) por 16 años más llegó y pasó sin mayores cambios. Si bien este resultado era previsible, el statu quo se mantiene: la mayoría de las exportaciones canadienses a EE.UU. continúan libres de aranceles, pero persisten gravámenes significativos en sectores clave como el acero, el aluminio y la industria automotriz. El proceso ahora avanza hacia revisiones anuales, lo que mantiene una nube de incertidumbre, aunque un acuerdo podría alcanzarse en cualquier momento. Hay indicios tentativos de que lo peor del conflicto comercial podría haber quedado atrás, con el PIB manufacturero mostrando avances en dos de los últimos tres meses hasta abril, y con potencial de crecimiento en mayo debido a una recuperación en la contratación.
Considerando la guía de StatCan para el PIB de mayo, la economía canadiense se encamina a un crecimiento anualizado superior al 2% en el segundo trimestre, superando las expectativas del Banco de Canadá de abril. A pesar de esta fortaleza, nuestra perspectiva sobre las tasas de interés no cambia drásticamente. El repunte del PIB se produce tras varios trimestres de actividad moderada, lo que sugiere que la economía aún opera con capacidad ociosa. La inflación subyacente se mantiene contenida, y el exceso de capacidad probablemente ejercerá presión a la baja. La próxima semana se publicarán datos cruciales, incluyendo la Encuesta de Perspectivas Empresariales (BOS) del Banco de Canadá y las cifras del mercado laboral de junio. La BOS previa ya indicaba que las empresas se están adaptando a la guerra comercial, y la fuerte contratación en mayo podría ver una corrección en el próximo informe. Mantenemos la expectativa de que el Banco de Canadá mantendrá su postura de pausa en las tasas de interés este año, a menos que surjan sorpresas significativas.
Resiliencia Estadounidense en Medio de Celebraciones
Mientras EE.UU. se prepara para conmemorar su 250 aniversario, los mercados financieros disfrutaron de una breve pausa a mitad de año. Los primeros seis meses de 2026 estuvieron marcados por acuerdos comerciales, cambios en políticas arancelarias, una nueva dirección para la Reserva Federal (Fed) y tensiones geopolíticas. A pesar de este panorama, los mercados se han mantenido notablemente serenos. El S&P 500 acumuló una ganancia del 9.5% en la primera mitad del año, mientras que el índice avanzó casi un 13%, duplicando el rendimiento de mediados del año anterior. El impulso detrás de esta racha alcista parece estar vinculado al desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y las mejoras de productividad esperadas, catalizadores clave del rally.
Además del auge de la IA, un retorno al enfoque en la "excepcionalidad estadounidense" ha impulsado las acciones. El crecimiento económico de EE.UU. se proyecta por encima del 2% para 2026, superando significativamente a otras naciones del G7. Los riesgos para las perspectivas económicas de EE.UU. parecen inclinarse al alza. El acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán ha devuelto los precios de la energía a niveles previos al conflicto, reduciendo los costos de la gasolina para el consumidor. Simultáneamente, el mercado laboral ha mostrado una clara recuperación tras un período de debilidad el año pasado. Las nóminas no agrícolas aumentaron 57,000 en junio, una moderación respecto a meses anteriores, pero una cifra decente. El promedio de contratación en los últimos tres y seis meses se sitúa en 111,000 y 92,000 respectivamente, superando la tasa de equilibrio y llevando la tasa de desempleo a un mínimo de doce meses del 4.2%.
No todas las noticias fueron positivas. Una notable disminución en la fuerza laboral se debió, en gran medida, a un descenso de más de 800,000 individuos en edad productiva (25 a 54 años). Aún es pronto para determinar las causas de esta reducción, pero su magnitud es digna de atención. Otros datos económicos de la semana reforzaron la resiliencia estadounidense. Las ventas de vehículos en junio alcanzaron un máximo de nueve meses con 16.5 millones de unidades, y el Índice ISM de Manufactura se mantuvo en territorio expansivo por sexto mes consecutivo, con aumentos tanto en producción como en nuevos pedidos. Aunque los precios de los insumos siguen elevados, el subíndice de costos cayó a un mínimo de cuatro meses, sugiriendo que las presiones inflacionarias derivadas del shock energético están disminuyendo.
Esta información es alentadora para los funcionarios de la Fed, quienes buscan señales de desaceleración de la inflación. El presidente de la Fed, Jerome Powell, reafirmó el compromiso de la entidad con la estabilidad de precios, pero evitó dar orientación futura. Si bien esto deja la puerta abierta a decisiones en cada reunión, los datos recientes y la caída de los precios de la energía reducen la probabilidad de un aumento de tasas por parte de la Fed este verano.
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