El oro recupera terreno mientras crecen las apuestas por una salida a la crisis en Oriente Medio
Una señal diplomática devuelve el brillo al metal
No fue un banco central ni un dato macro lo que rescató al oro. Fue la diplomacia. Apenas un día después de una venta masiva, el metal volvió a encontrar suelo y cerró el jueves al alza. El contrato de agosto en el Comex avanzó 36,10 dólares, un repunte del 0,81%, hasta situarse en 4.503,00 dólares por onza troy. La plata acompañó el movimiento: el contrato de agosto sumó 0,346 dólares, un 0,47%, para alcanzar los 74,330 dólares.
¿Qué cambió el ánimo del mercado en tan poco tiempo? La noticia de que Israel y Líbano habían pactado retomar el alto el fuego, sumada a la confirmación, tanto desde Washington como desde Teherán, de que sus propias conversaciones seguían en marcha sin interrupciones. El rebote permitió recuperar una porción de las pérdidas registradas la jornada anterior.
La trama diplomática detrás del repunte
El miércoles por la noche, el presidente estadounidense Donald Trump describió las negociaciones entre Estados Unidos e Irán como muy positivas y sugirió que podrían dar resultados concretos durante el fin de semana. Dejó claro su deseo de mantener ese canal separado de la disputa entre Israel y Líbano. Trump confirmó además un hecho llamativo: por primera vez, Estados Unidos había hablado de forma directa con Hezbolá, grupo que habría aceptado no atacar a Israel. A cambio, Israel acordó pausar sus operaciones en Líbano.
El telón de fondo dista de ser tranquilo. Hoy se cumple el día 97 de la guerra entre Estados Unidos e Irán y el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado. El Mando Central estadounidense aseguró haber alcanzado una torre de control iraní en la isla de Qeshm, en lo que calificó de legítima defensa. Irán respondió golpeando bases estadounidenses en Kuwait y Baréin; uno de los ataques impactó en una terminal de pasajeros del Aeropuerto Internacional de Kuwait, dejando un muerto y más de 60 heridos. Trump restó importancia al intercambio e insistió en que la tregua seguía en pie. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ofreció una lectura más fría: los canales con Washington siguen abiertos, pero por ahora no hay avances tangibles.
El hilo entre Israel y Líbano arrastra su propia historia. Una tregua mediada por Estados Unidos a finales de abril se desmoronó en la práctica al continuar Israel sus ataques contra Hezbolá. Tras una cuarta ronda de conversaciones trilaterales en Washington, ambas partes acordaron reactivar el alto el fuego. El plan exige a Hezbolá replegarse de las zonas al sur del río Litani y obliga a Líbano a crear zonas piloto vetadas al grupo. Hay un matiz importante: Hezbolá ha rechazado el acuerdo de plano.
Por qué el petróleo hizo el trabajo pesado
Aquí está la clave para quien opera con oro. A medida que las señales apuntaban a una desescalada en ambos frentes, los precios del crudo se desplomaron. Un petróleo más barato alivió los temores inflacionarios, y ese panorama de inflación más suave abrió espacio para que el metal subiera.
La política sumó otra capa. La Cámara de Representantes votó 215 a 208 para frenar la continuidad de la guerra con Irán. De momento el voto es simbólico: necesitaría pasar por el Senado y la Cámara para convertirse en ley, y Trump conserva la facultad de vetarlo o impugnarlo. El mercado laboral también siguió en el foco. Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo subieron en 13.000, hasta 225.000 en la última semana de mayo, por encima de las 212.000 previstas. Las solicitudes continuas bajaron a 1.777.000. Los datos de Challenger mostraron que los empleadores anunciaron 97.006 recortes de empleo en mayo, la cifra más alta desde enero.
Lo que vigila el dinero inteligente
El verdadero relato no es el titular del alto el fuego, sino la reacción en cadena que desata entre clases de activos. La desescalada geopolítica retira la prima de riesgo del crudo, y un petróleo más blando se traduce en expectativas de inflación más frías. Para el oro eso crea un pulso: por un lado se diluye la demanda de refugio, por el otro mejora el entorno de tipos.
- Brent y WTI: el eje de todo, ya que su caída es lo que reabrió la puerta al metal.
- El dólar estadounidense y los rendimientos del Tesoro, sensibles a un dato de inflación más suave que podría redibujar las expectativas sobre la Fed.
- La plata, que se mueve en paralelo y ofrece una vía de mayor beta para jugar la misma idea.
El catalizador inmediato es claro: el informe de nóminas no agrícolas de mayo, previsto para mañana. Con las solicitudes de desempleo al alza y los despidos acelerándose, un dato débil reforzaría el argumento de una política más laxa y daría más combustible a la recuperación del oro. Una cifra fuerte haría lo contrario. Conviene observar con qué rapidez el optimismo del alto el fuego se consolida o se deshace, porque el rechazo de Hezbolá deja la tregua sobre terreno frágil y el metal reaccionará a cada grieta.
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