¿Tensión oculta en la OTAN? Ankara disipa dudas sobre unidad frente a Ucrania y Rusia
Cumbre de la OTAN: Unidad bajo escrutinio en Ankara
La jornada final de la cumbre de la OTAN en Ankara, celebrada el 8 de julio, comenzó con un ambiente cargado. La noche anterior, Estados Unidos había reanudado sus ataques contra Irán tras un frágil cese al fuego, un conflicto que, sumado a las críticas del presidente estadounidense Donald Trump hacia sus aliados europeos por su supuesta falta de colaboración y cuestionamientos sobre su "lealtad", había sacudido a la alianza militar.
En su comparecencia conjunta con el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, Trump arremetió nuevamente contra las naciones europeas. Las acusó de demorar o impedir el uso de bases en el continente por parte de aviones estadounidenses para operaciones aéreas. Calificó al régimen iraní de "mentirosos" y "escoria", declarando que el acuerdo con Irán estaba "acabado". Además, dirigió sus críticas hacia España, un país que había criticado públicamente la guerra y mantenía un gasto moderado en defensa, insinuando un posible embargo comercial. Trump también reiteró su interés, expresado a principios de año, de adquirir el territorio danés de Groenlandia. Las imágenes previas a la reunión sugerían temor entre los líderes europeos al ingresar a la sala.
Sin embargo, el ambiente dentro de la sala de reuniones fue notablemente diferente. Diplomáticos de la OTAN, que prefirieron el anonimato al no estar autorizados a hablar públicamente, reportaron que el mandatario estadounidense se mostró de buen humor, adoptando un tono mucho más diplomático. Según estas fuentes, Trump no repitió sus comentarios sobre España, Groenlandia e Irán ante los otros 31 líderes de la alianza. Tras el encuentro, Trump expresó su satisfacción declarando "una unidad tremenda", mientras que Rutte calificó la reunión de Ankara como "un éxito rotundo" y destacó "un enorme sentido de unidad".
Apoyo renovado a Ucrania y desafíos de defensa
En cuanto a Irán, la declaración final de la cumbre, respaldada por todos los líderes, enfatizó que "Irán nunca debe poseer un arma nuclear" y reiteró el "llamado a Irán para que respete plenamente la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz". A pesar de las reservas estadounidenses sobre la reticencia europea a respaldar a Washington en el conflicto, Rutte señaló que EE. UU. había realizado más de 5.000 incursiones aéreas desde bases europeas en los últimos meses. La cuestión del gasto en defensa por parte de Europa y Canadá, un punto recurrente de crítica por parte de la Casa Blanca, también estuvo presente.
Tras la reunión, la OTAN comunicó con optimismo que los otros 31 aliados habían incrementado conjuntamente su gasto en defensa en $139 mil millones durante el último año. Rutte no dudó en atribuir parte de este aumento al impulso dado por Trump. El año anterior, en la cumbre de La Haya, existía la incertidumbre sobre la asistencia del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy. Las esperanzas de una pronta adhesión de Ucrania a la alianza se habían desvanecido, y su relación con la Casa Blanca era tensa tras un encuentro humillante a principios de año. Un año después, la situación era distinta.
Esta vez, la invitación a Zelenskyy a Ankara no estuvo en duda. Si bien no se abrió la puerta a la membresía inmediata, la declaración de Ankara reconoció que "Ucrania contribuye a la seguridad transatlántica". Un compromiso clave fue la provisión de 70 mil millones de euros en ayuda militar para Kyiv este año, con una cantidad similar prevista para 2027, aunque gran parte de este monto no representará fondos nuevos. Washington, si bien no contribuirá directamente a este fondo, otorgó a Ucrania un respaldo significativo: la licencia para producir misiles Patriot en territorio ucraniano, una solicitud de larga data de Kyiv ante el incremento de los ataques rusos contra objetivos civiles.
En su aparición conjunta, Trump afirmó que "enseñaremos a Ucrania cómo fabricar Patriots", aunque los detalles formales aún están por definirse. Antes de su reunión bilateral posterior a la cumbre, Trump y Zelenskyy se mostraron cordiales ante la prensa. Trump destacó la "buena relación" desarrollada, elogió al ejército ucraniano por su "increíble trabajo" y su valentía, expresó interés en visitar "la hermosa" Kyiv y explorar acuerdos sobre drones. También alabó la "inteligencia" de la delegación ucraniana y el potencial del país si la guerra concluye pronto. No obstante, Zelenskyy pareció menos complacido cuando Trump elogió al presidente polaco Karol Nawrocki, quien recientemente despojó a Zelenskyy de la máxima condecoración polaca tras una disputa bilateral que ha afectado las relaciones ucraniano-polacas. El presidente estadounidense también comentó que existía poca diferencia entre los pueblos de Ucrania y Rusia, que hablaba más con Putin que con Zelenskyy, y describió al mandatario ruso como "un personaje difícil", sin dejar de mencionar que Zelenskyy también lo era.
Incógnitas sobre la próxima sede y el futuro de la alianza
Zelenskyy provocó la mayor risa entre los periodistas cuando Trump relató que Putin sugirió una reunión en Moscú para discutir el fin de la guerra; a lo que Zelenskyy respondió que ir allí sería peligroso dada la cantidad de drones ucranianos sobrevolando la ciudad.
La declaración de Ankara incluyó una línea final intrigante sobre la próxima sede de la cumbre: "Esperamos con interés nuestra próxima reunión". A diferencia de años anteriores, no se especificó el lugar. El año pasado en La Haya se había establecido que la próxima cumbre sería en Turquía, seguida por Albania. Rutte confirmó en la conferencia de prensa final que "la próxima cumbre será en Albania, esa fue la decisión tomada en La Haya. Tenemos que decidir la fecha exacta".
Esta falta de claridad obedece a dos motivos principales. Por un lado, existen reticencias dentro de la alianza respecto a que un país que ha vuelto a caer por debajo del 2% del PIB en gasto de defensa albergue una cumbre. Tirana ha prometido ajustar su presupuesto para incluir mayor inversión militar. Por otro lado, algunos países abogan por un retorno a la tradición de celebrar cumbres cada dos años, argumentando la dificultad de generar entregables políticos concretos anualmente. Por ahora, se sabe que la reunión será en Albania, pero la fecha exacta, ya sea verano de 2027, otoño del mismo año o incluso pospuesta a 2028, aún está por definirse.
Siga los mercados en tiempo real
Potencie sus decisiones de inversión con análisis de IA y datos en tiempo real.
Únete a nuestro canal de Telegram
Reciba noticias de mercado, análisis de IA y señales de trading al instante en Telegram.
Unirse al Canal