El dólar resiste mientras el fantasma de los años setenta ronda a la Fed - Forex | PriceONN
El billete verde se recuperó tras las palabras de Donald Trump sobre Irán, pese a la caída del Brent y de los rendimientos del Tesoro. El paralelismo con la crisis de los años setenta vuelve a inquietar a los mercados.

Una divisa que se negó a caer

El Brent cedió terreno, los rendimientos de los bonos del Tesoro retrocedieron y, pese a todo, el dólar estadounidense siguió encontrando compradores. Esa combinación no suele darse. Cuando el petróleo y los rendimientos caen al unísono, el billete verde tiende a debilitarse con ellos. Esta vez aguantó, y la explicación está a miles de kilómetros de cualquier mesa de operaciones.

El detonante fue un único titular. Donald Trump dejó entrever que las conversaciones con Irán habían entrado en su fase final, y la divisa estadounidense se recuperó de inmediato. El problema es que ese mensaje chocaba de frente con lo que llegaba desde Teherán, donde los funcionarios insistían en que las negociaciones con Washington no habían producido avance alguno.

Añádase a ello la negativa de Hezbolá a respetar el alto el fuego con Israel mediado por Estados Unidos y se obtiene un cuadro que los operadores difícilmente logran poner en precio con claridad. La contradicción alimenta la incertidumbre, y la incertidumbre empuja al capital a buscar resguardo. El dólar, como tantas veces en momentos así, se convirtió en ese resguardo.

El eco incómodo de los años setenta

Aquí la historia deja de ser un movimiento diario de precios para transformarse en algo mucho más trascendente. El escenario actual, un shock petrolero que se cruza con presión política sobre el banco central, resulta inquietantemente familiar para quien estudia la historia de los mercados.

Retrocedamos cinco décadas. Una crisis del crudo disparó la inflación. En lugar de subir la tasa de los fondos federales para combatirla, el banco central cedió a la presión de la Casa Blanca y la recortó. El resultado fue un desastre de manual: precios desbocados, una brutal secuencia de subidas de tipos de emergencia para reparar el daño y una dolorosa recesión de doble caída.

¿Puede repetirse? Una investigación de la Fed de Boston sostiene que esta vez es probable que se esquive el peor desenlace. La diferencia clave es la energía. La mayor producción nacional de petróleo ha vuelto a Estados Unidos mucho menos vulnerable a los choques de oferta que hace una generación.

IndicadorAños setentaEpisodio actual
Repunte de la inflación+2,2 puntos porcentuales+1,5 puntos porcentuales
Salto del desempleo+1,8 puntos porcentualesEmpleo aún en creación

Los datos respaldan esa lectura. En los años setenta, la inflación trepó 2,2 puntos porcentuales durante el shock. El episodio actual apenas sumaría 1,5 puntos porcentuales. El desempleo entonces saltó 1,8 puntos porcentuales, mientras que hoy el mercado laboral todavía genera empleo, al menos por ahora. Esa última coletilla pesa, porque la fortaleza del empleo es el hilo que sostiene todo el caso optimista.

Lo que dice el posicionamiento

El propio posicionamiento del mercado cuenta una historia reveladora. La probabilidad de que la Fed endurezca su política en 2026 ha caído por debajo del 50%, un giro nada menor en las expectativas.

Una encuesta entre inversores afina el retrato. Cerca del 45% de los consultados espera que la tasa de los fondos federales se mantenga plana este año, un 35% la ve subiendo y un 15% anticipa un recorte. Más de la mitad cree que el vínculo entre el dólar y el petróleo se estrechará, y más de un tercio prevé que el índice dólar y el Brent deriven a la baja de forma conjunta a medio plazo.

Qué vigilar desde la mesa de operaciones

¿Qué debería hacer un operador con todo esto? Seguir de cerca la correlación dólar-petróleo, porque una relación que se intensifica reescribe el comportamiento de las divisas sensibles a la energía. Pares como USD/CAD se vuelven especialmente reactivos cuando el crudo y el billete verde empiezan a moverse al compás.

El oro también merece atención como competidor refugio. Si el riesgo en Oriente Medio se intensifica, el capital podría repartirse entre ambos en lugar de fluir limpiamente hacia uno solo. Las mesas de renta fija afrontan su propio enigma: rendimientos del Tesoro a la baja junto a un dólar firme es una señal inusual, que a menudo apunta a flujos de búsqueda de calidad más que a una historia de crecimiento.

Los inversores en renta variable, por su parte, deberían vigilar si los precios de la energía se mantienen contenidos, ya que toda la tesis del aterrizaje suave se apoya en que el petróleo no se dispare como lo hizo en los años setenta. El riesgo no es el escenario base. El riesgo es que la política, y no la economía, vuelva a tomar el timón de la política monetaria.

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