¿Subirá la tasa de interés en Nueva Zelanda por la guerra en Medio Oriente? El RBNZ da pistas
El RBNZ se enfoca en la inflación a mediano plazo, no en el shock petrolero inmediato
El gobernador del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (RBNZ), Adrian Orr, ha delineado la postura del banco central frente a la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente. En un discurso preparado para una audiencia empresarial y discutido con economistas, Orr enfatizó que la prioridad del RBNZ reside en las presiones inflacionarias de mediano plazo. Actualmente, hay escasa evidencia que sugiera un incremento de estas presiones a corto plazo que amerite un alza inmediata en la tasa oficial de efectivo (OCR).
La clave para la política monetaria será la duración del conflicto en la región. El RBNZ planea seguir su estrategia habitual, que consiste en “mirar a través” del impacto inicial y de primera ronda que un shock petrolero pueda tener sobre la inflación. Esto significa que es poco probable que el banco central acelere el ritmo de las subidas de tasas. Las alzas se considerarían únicamente si se acumula evidencia de que el shock petrolero está generando presiones de segunda ronda sobre salarios y precios, lo que podría elevar la inflación a mediano plazo. Los analistas de mercado coinciden en que estos efectos de segunda ronda, que se intensificarían ante un conflicto prolongado, tardarían en manifestarse.
El RBNZ reconoce que enfrenta riesgos de doble cara, a diferencia de la perspectiva de riesgo unilateral que han contemplado los mercados. El discurso de Orr subrayó la importancia de evitar reacciones precipitadas ante presiones inflacionarias de corto plazo que la política monetaria tiene limitada capacidad para controlar, así como el peligro de reaccionar tarde si la inflación por encima del objetivo se arraiga en la economía.
Diferencias clave con shocks inflacionarios pasados
Orr señaló que, si bien existen similitudes con episodios previos de rápida alza de precios, como conflictos regionales, aumento del precio del petróleo y disrupciones en el transporte marítimo en Medio Oriente, también hay diferencias cruciales que podrían influir en las perspectivas de presiones de precios a mediano plazo. A pesar de la recuperación económica, esta se encuentra en sus etapas iniciales y la economía neozelandesa opera por debajo de su capacidad.
Los balances de hogares y empresas son más frágiles, con menor margen para absorber aumentos significativos de precios. Esto podría dificultar que las empresas trasladen los costos al consumidor y reducir la probabilidad de que las presiones de precios de corto plazo derivadas de escasez en la oferta se consoliden en la inflación de mediano plazo. Una interrupción breve y un aumento temporal en el precio de la gasolina, si no se prevé que afecten la inflación a mediano plazo, deben ser ignorados desde la perspectiva de la política monetaria. La situación cambia si la disrupción se prolonga, si hay impactos duraderos en la capacidad productiva global o la demanda interna, o si aumenta el riesgo de que los precios del petróleo y otras importaciones se trasladen a expectativas de inflación más altas y comportamientos de fijación de precios y salarios inflacionarios.
El RBNZ se apega a su enfoque de observar los efectos de lo que actualmente se considera un shock de oferta de corto plazo. La política monetaria está mal posicionada para contrarrestar los impactos inflacionarios de corto plazo derivados del aumento de precios del petróleo y las consecuentes disrupciones en la cadena de suministro causadas por el conflicto. El enfoque del RBNZ en las presiones inflacionarias de mediano plazo es convencional. La realidad es que aún hay mucha incertidumbre sobre estas presiones.
Perspectivas para la política monetaria y el dólar neozelandés
La situación actual difiere significativamente de 2022, cuando el impacto de la guerra en Ucrania sobre la inflación se sumó a una economía ya sobrecalentada. El gobernador Orr reconoció que este shock llega en un momento de recuperación incipiente y con capacidad ociosa elevada, lo que otorga al RBNZ margen para evaluar la posible traslación de presiones de corto a mediano plazo.
Es poco probable que el RBNZ eleve las tasas de interés en los próximos seis meses. Se necesitará tiempo para determinar la duración del shock, su impacto en la economía, la capacidad ociosa y las implicaciones para la inflación a mediano plazo. Las reducciones de la OCR también parecen improbables mientras se realiza esta evaluación. La reacción del tipo de cambio podría ser un factor determinante. El dólar neozelandés (NZD) podría mostrarse vulnerable en este entorno, dada la debilidad del crecimiento, las bajas tasas de interés y las vulnerabilidades en la cadena de suministro.
Si el NZD experimenta una tendencia a la baja, lo cual sería convencional para este tipo de shock de oferta, el cálculo a mediano plazo podría cambiar. Las tasas de interés reales permanecerán negativas durante un período considerable, lo que valida la perspectiva de alzas de la OCR en 2027. Es posible que las tasas de interés globales también estén aumentando ese año. El RBNZ proporcionará más detalles sobre el impacto del conflicto en el panorama económico durante la revisión de la OCR del 8 de abril, que incluirá una conferencia de prensa posterior a la reunión. Queda por ver si los acontecimientos en Medio Oriente en las próximas tres semanas aportarán mayor claridad.
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