El euro aguanta el tipo frente al dólar mientras el BCE mantiene la presión antes del dato de empleo en EE.UU.
Hay un detalle que pocos operadores minoristas miran y que hoy lo explica casi todo: mientras el dólar conserva un fondo sólido, el euro se niega a ceder terreno. El EUR/USD cotiza pegado a la franja de 1.1610-1.1620 justo antes de la publicación de las nóminas no agrícolas en Estados Unidos, y esa resistencia tiene una raíz muy concreta.
El mercado descuenta que el BCE seguirá apretando con más decisión que la Fed, incluso con una economía europea que apenas crece. Ese matiz, lejos de ser técnico, marca la dirección de la divisa en las próximas sesiones.
Crecimiento divergente, dureza convergente
El gran detonante de la jornada será el dato laboral estadounidense. Se espera que la economía haya creado 85.000 empleos en mayo, una clara desaceleración frente a los 115.000 de abril, mientras la tasa de paro debería mantenerse sin cambios en el 4,3%.
Los datos confirman un patrón de "contratación lenta, despido lento" que mantiene el mercado laboral en equilibrio. Es justo la estabilidad que necesita la Reserva Federal para sostener su discurso de tipos altos durante más tiempo. De hecho, los futuros sobre fondos federales reflejan ahora una probabilidad cercana al 60% de una subida de 25 puntos básicos en la reunión de diciembre de 2026, ya bajo la presidencia de Kevin Warsh.
La foto de esta semana ha sido contradictoria. Las cifras de ADP y JOLTS llegaron más fuertes de lo previsto, pero las peticiones semanales de subsidio por desempleo repuntaron hasta 225.000. Esa mezcla ha dejado a los inversores en modo cauto y ha recortado ligeramente el billete verde en las últimas jornadas.
El otro lado del Atlántico
En la Eurozona el guion es distinto. El euro encuentra apoyo en un Banco Central Europeo decididamente duro, aunque el bloque coquetea con riesgos de estanflación. El PIB del primer trimestre avanzó un raquítico 0,1% intertrimestral, mientras la inflación sigue resistente en el 3,2% interanual, en buena parte por los shocks energéticos.
El resultado es un estrechamiento del diferencial de tipos implícito entre la Eurozona y Estados Unidos. Cuando esa brecha se cierra, el atractivo relativo del euro mejora, y eso es exactamente lo que está sosteniendo el par pese a un dólar fundamentalmente firme.
Qué vigilar en el gráfico y en la cartera
Desde el plano técnico, el par parece estar construyendo un suelo de corto plazo por encima del soporte de canal en 1.1580. El impulso muestra señales de mejora, lo que abre la puerta a un intento de recuperación hacia la zona de resistencia situada entre 1.1645 y 1.1720.
Para quien opera con divisas, la lectura es directa. Un dato de empleo en línea o por debajo de lo esperado reforzaría el sesgo alcista del euro al validar el equilibrio laboral estadounidense. Una sorpresa fuerte al alza, en cambio, devolvería el protagonismo al dólar y pondría a prueba ese soporte de 1.1580.
- EUR/USD: el termómetro directo del duelo de bancos centrales.
- Bunds y Treasuries: el diferencial de rendimientos manda sobre el par.
- Índice dólar: cualquier giro arrastra al resto de cruces de la divisa común.
- Activos europeos sensibles a tipos, que sufren si el BCE confirma su tono duro.
La sesión de hoy no es solo otro dato laboral. Es la confirmación de hasta qué punto el mercado cree en la divergencia de políticas entre Fráncfort y Washington. Los niveles están marcados; el catalizador, sobre la mesa.
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