¿Qué esperar de la semana económica: Bancos Centrales en el Foco
Semana Clave para la Política Monetaria Global
La agenda económica de la próxima semana se perfila intensamente dominada por las reuniones de varios bancos centrales. Las decisiones de política monetaria seguirán siendo moldeadas por una inflación que se resiste a ceder, un crecimiento económico que muestra signos de desaceleración y la persistente incertidumbre derivada de los precios de la energía. Se anticipa que la Reserva Federal (Fed), bajo la dirección de su presidente, adoptará un tono neutral. Si bien se espera la eliminación de la retórica que sugiere futuras bajadas de tipos, tampoco se prevé un sesgo claro hacia el endurecimiento.
En Estados Unidos, los datos de ventas minoristas deberían confirmar la fortaleza del gasto del consumidor, aunque el encarecimiento de la gasolina está consumiendo una porción cada vez mayor del presupuesto familiar. Este panorama de consumo resiliente, pero presionado por los costes energéticos, será un factor clave a observar.
En otras economías avanzadas, se espera que el Banco de Japón (BoJ) eleve sus tipos de interés en 25 puntos básicos hasta el 1.00%. Mientras tanto, el Banco de la Reserva de Australia (RBA) y el Banco de Inglaterra (BoE) probablemente mantendrán sus tasas sin cambios por el momento, aguardando más evidencia sobre la transmisión de la inflación y la evolución del crecimiento.
En los mercados emergentes, las expectativas apuntan a que el Banco Central de Brasil (BCB) recorte su tasa Selic en 25 puntos básicos hasta el 14.25%, para luego hacer una pausa y reanudar las bajadas en el cuarto trimestre. La dinámica de estas decisiones subraya el delicado equilibrio que enfrentan los banqueros centrales entre controlar la inflación y estimular un crecimiento a menudo frágil.
Análisis Detallado por Región
Estados Unidos: Fed y Consumo en el Punto de Mira
La reunión del FOMC del miércoles se anticipa como un ejercicio de neutralidad. Para Kevin Warsh, en su primera reunión como presidente, se espera un enfoque prudente que evite grandes sobresaltos en un momento delicado para la política monetaria estadounidense. Dada la mejora en los datos del mercado laboral y un deflactor del PCE subyacente que supera el objetivo en 130 puntos básicos, es poco probable que se abogue abiertamente por bajadas de tipos. El debate en mayo sobre la eliminación del sesgo de flexibilización podría resolverse esta vez, reemplazando la frase “la extensión y el momento de ajustes adicionales” por una formulación más neutral como “Al considerar futuros ajustes en el rango objetivo para la tasa de fondos federales, el Comité…”.
Sin embargo, no se vislumbra aún un sesgo de endurecimiento. A pesar de la mejora en el empleo, el crecimiento salarial y las ofertas de empleo no muestran signos de sobrecalentamiento. El desempleo en el 4.3% se sitúa en el extremo superior del rango de pleno empleo del Comité (4.0%-4.3%). Dado que gran parte de la inflación se ha visto impulsada por shocks de oferta (aranceles, energía), se espera que el presidente Warsh enfatice un enfoque paciente y dependiente de los datos en su comparecencia. El gráfico de puntos (dot plot) podría mostrar un estrechamiento de la dispersión, con la mediana para 2026 subiendo a 3.625%, eliminando el recorte previamente previsto. Si la Fed no prevé recortes para el próximo año, señalaría tipos reales más altos, indicando una postura más restrictiva sin necesidad de subir tipos de forma explícita.
El miércoles también se conocerán los datos de ventas minoristas de mayo. En abril, el aumento nominal se debió principalmente al alza de precios de bienes, especialmente la gasolina, mientras que las ventas reales cayeron un 0.3%. Se espera una tendencia similar en mayo, con los precios del combustible subiendo otro 6.8%. Los datos de tarjetas de crédito sugieren un impulso limitado fuera de las gasolineras. Las ventas del grupo de control (excluyendo gasolina, automóviles, materiales de construcción y restaurantes) se mantuvieron modestamente positivas en términos reales, indicando que el gasto subyacente no se ha desplomado. No obstante, el encarecimiento de la energía consume cada vez más el presupuesto del consumidor. El gasto se mantiene por ahora, pero la persistencia de precios energéticos elevados junto con un crecimiento salarial más suave aumenta el riesgo para la demanda general.
Economías del G10: Divergencias en Política Monetaria
El Banco de Japón (BoJ) parece encaminado a subir tipos la próxima semana, con el mercado descontando una probabilidad del 97% de un movimiento de 25 puntos básicos hasta el 1.00%. A pesar de que la reunión es considerada “en vivo”, existe un riesgo no despreciable de que el BoJ opte por mantener la tasa. La relajación de tensiones geopolíticas y la reciente hospitalización del gobernador Ueda podrían inclinar la balanza hacia la preservación de la flexibilidad. No obstante, una subida a corto plazo sigue siendo el escenario base. Abstraído el incierto panorama de precios de materias primas y cadenas de suministro globales, la dinámica de la inflación doméstica se está fortaleciendo. Las ganancias salariales y el estímulo fiscal impulsarán la inflación, con medidas subyacentes (excluyendo alimentos, energía y factores institucionales) ya en el 2.8% interanual. Independientemente de si el movimiento ocurre en junio o julio, se espera que la tasa de política alcance el 1.00% para finales del tercer trimestre, y continúe hasta el 1.25% a fin de año, con posibles alzas adicionales en 2027. Aun así, la política permanecería en el extremo inferior del rango neutral estimado (1.0%-2.5%). Se prevé un impacto limitado en el tipo de cambio de una subida del BoJ a corto plazo, dominado por factores globales como los precios de la energía y la política de la Fed. Sin embargo, esta dinámica podría cambiar a medio plazo, con el avance del ciclo de endurecimiento del BoJ y un contexto global más favorable, abriendo la puerta a una corrección significativa de la subvaloración real del yen.
Los responsables del Banco de la Reserva de Australia (RBA) se reunirán la próxima semana, y se espera que mantengan la tasa de efectivo sin cambios en el 4.35%. Una pausa no señalaría necesariamente el fin del ciclo de endurecimiento. Tras tres subidas este año, que abordaron presiones inflacionarias previas al conflicto en Oriente Medio, el RBA tiene margen para esperar más evidencia sobre la transmisión de la política monetaria. La inflación general de abril se moderó al 4.2% interanual, ayudada por la reducción temporal del impuesto sobre el combustible, aunque los precios de la gasolina se mantuvieron un 23.5% por encima de los niveles de febrero. Las presiones subyacentes siguen firmes, con una inflación subyacente (trimmed mean) del 3.4% interanual. Los riesgos salariales también vuelven a centrar la atención, con el aumento de los salarios mínimos efectivos a partir del 1 de julio. Esto podría mantener elevados los costes laborales y contribuir a la persistencia de la inflación. Por ello, se prevé otra subida de tipos en agosto, lo que llevaría la tasa de efectivo a un nivel terminal del 4.60%. Los riesgos, sin embargo, se inclinan a la baja si el crecimiento se debilita drásticamente o la transmisión de la política se contiene.
En cuanto al Banco de Inglaterra (BoE), se espera que mantenga la Bank Rate en el 3.75%. La economía británica ya mostraba debilidad antes del conflicto en Oriente Medio, y se preveían bajadas de tipos este año para apoyar el crecimiento. Esto mantendría al BoE cauteloso, aunque algunos miembros podrían adoptar una postura más dura. Los datos recientes son mixtos: el PIB del primer trimestre superó las expectativas (0.6% trimestral), pero gran parte de esa fortaleza reflejó condiciones previas al conflicto. El PIB de abril cayó un 0.1% intermensual, sugiriendo una posible desaceleración. La inflación de abril se contuvo en el 2.8% interanual, pero se espera que los precios más altos de la energía reviertan la tendencia desinflacionaria. Las expectativas de inflación de los hogares aumentaron al 4.0%. El mercado laboral se ha debilitado, con un desempleo del 5.0%. A pesar de la pausa esperada, se prevé margen para un endurecimiento en la segunda mitad del año, con una primera subida de 25 puntos básicos en el tercer trimestre, seguida de otra en el cuarto, llevando la Bank Rate a un terminal del 4.25%. Los riesgos apuntan a un ciclo de endurecimiento más limitado si el crecimiento se debilita o el mercado laboral se relaja más rápido de lo previsto.
Mercados Emergentes: Brasil y la Inflación
Se anticipa que el Banco Central de Brasil (BCB) recorte sus tipos en 25 puntos básicos hasta el 14.25%. La actividad económica y el consumo interno han mostrado resiliencia a pesar de los altos tipos de interés reales, apoyados por programas de crédito dirigido, un mercado laboral fuerte y salarios reales al alza. La inflación ha repuntado al 4.72% en mayo, superando el rango objetivo del BCB (1.5%-4.5%), y las expectativas de inflación a 12 meses se mantienen obstinadamente por encima del 4%. El contexto externo de mayores precios de las materias primas es probable que sea tanto inflacionario como de apoyo al crecimiento para Brasil. En el frente político, la ventaja de Lula en las encuestas de cara a las elecciones de octubre y la posibilidad de una flexibilización preelectoral para aliviar la presión sobre el coste de vida plantean riesgos al alza para la inflación. Estos factores se reflejan en las breakevens de inflación, que se sitúan en o por encima del 6% en toda la curva. En conjunto, la elevada inflación, la incertidumbre política y los riesgos fiscales aconsejan un enfoque cauteloso más allá de la reunión de junio. Se espera una pausa después del recorte de junio, y que las bajadas se reanuden en el cuarto trimestre. Si bien el escenario base aún contempla más recortes en 2027, la senda de política implícita en el mercado será sensible a los desarrollos domésticos y al contexto global.
Perspectiva de Inversión y Niveles Clave
La próxima semana presenta un escenario complejo para los inversores. Las decisiones de los bancos centrales del G10, especialmente la Fed, marcarán la pauta para los mercados de divisas y renta fija. La persistencia de la inflación y la divergencia en las trayectorias de política monetaria podrían generar volatilidad. Los operadores estarán atentos a cualquier señal sobre el futuro de los tipos de interés, buscando oportunidades tanto en activos de refugio como en aquellos más expuestos al crecimiento global.
Para los mercados emergentes, la situación en Brasil, con una inflación elevada y riesgos políticos, sugiere cautela. La capacidad del BCB para continuar con la flexibilización dependerá de la evolución de estos factores. El impacto de los precios de la energía seguirá siendo un hilo conductor para la mayoría de las economías, afectando tanto al consumo como a las decisiones de política monetaria. Se recomienda monitorizar de cerca los niveles de precios del petróleo y los indicadores de sentimiento del consumidor para calibrar el riesgo de demanda global.
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